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¿Y es que eso no puede hacerlo otro?

Luka+Modric+Real+Madrid+CF+v+FC+Basel+1893+0gqKGLRjWaElGano fácil el Real Madrid en el inicio de la Champions League ante el Basilea. Las condiciones no eran las idóneas. Con Casillas en el centro del debate, como diana de todos los males del equipo. Uno de ellos puede ser la portería, pero desde luego el mayor problema es que el equipo adolece de un rigor defensivo imprescindible para la competición de primer nivel. No ya para ganar, simplemente para rendir.

Pese a las facilidades que otorgó el equipo suizo, y lo abultado del marcador, volvieron a dejarse ver. En muchos tramos del partido el Basilea tenía con facilidad la bola, y llegaba con comodidad al área blanca. No había peligro, por falta de calidad del rival, pero sí inquietud. La pregunta era recurrente: ¿Qué sucedería con cualquier equipo de media tabla de Primera división? Suspiro acuciante.

En varias acciones del partido se pudo ver cómo Benzema, Cristiano y Bale se quedaban arriba. En ocasiones, James los acompañaba en la desidia defensiva. El resultado era un equipo partido, con Kross y Modric haciendo aspavientos y cometiendo errores fruto de la soledad y, dicho sea de paso, a que los dos son jugadores reconvertidos a sus posiciones actuales.

La falta de naturalidad en esas posiciones, el croata lleva más tiempo pero ya no tiene la guía de Alonso y Kroos solo fue pivote en ocasiones aisladas, la coordinación con la línea defensiva brilla por su ausencia. Una defensa que además se acula en exceso. El resultado es un equipo largo, con muchos espacios entre líneas y que sólo se salvó por la calidad de sus atacantes y la debilidad del rival.

En la segunda parte el Basilea tuvo más y más claras ocasiones que el Real Madrid. Demasiadas concesiones en el Bernabéu ante un equipo tan pequeño. Ancelotti debe decidir cómo jugar. Lo de estas primeras semanas no es un equipo. Es un grupo de jugadores en el que todos piensa que esa tarea no es responsabilidad suya. Que lo haga otro.

Si los delanteros no van a bajar hay dos opciones: La primera es que presionen arriba la salida de balón del contrario, pero para eso debe adelantar las dos líneas traseras. La segunda opción es mantener la línea en tres cuartos de ataque, pero en ese caso la defensa tiene que juntarse más con la media. La otra variante sería atrasar todo el equipo de partida para ser un equipo más contragolpeador, una alternativa que seguro no desagrada a Bale o Crisitiano.

En resumen, casi cualquier cosa vale y es aceptable, pero como premisa el equipo tiene que actuar de forma más coral y más solidaria. Si Ancelotti no logra estos objetivos con esas piezas no le quedará más remedio que cambiarlas.

Twitter: @vic_almiron
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Un Madrid atornillado

Toni+Kroos+Real+Madrid+v+Sevilla+FC+jqYUEdht_tBlVi poco de la Supercopa de Europa, pero lo suficiente para darme cuenta de que se trata de un partido pachanguero que supone más migas que pan, que el trofeo es de los más elegantes del panorama internacional y que el Real Madrid, a poco que ponga a tono el físico de la plantilla y tenga la concentración equilibrada, arrollará a quien se le ponga por delante hasta que los rivales se le queden en el diente. Da la sensación de que el equipo de Ancelotti, con el consabido resentimiento en época de pretemporada, necesita muy poco para noquear al rival. Un par de galopadas de Bale, la potencia de Cristiano, la capacidad de decisión de Benzema, la seguridad de Modric y los plus que ofrecen (u ofrecerán) Kroos y James Rodríguez dibujan un perfil que asusta en mente y césped. No faltan tuercas, ni siquiera a Pepe.

No importó que enfrente estuviera el Sevilla —que sólo apretó cuando el Real Madrid sacó la juventud de la despensa, para que respirara— o el Sariñena, puesto que el equipo blanco parece saber almodarse al escenario y al adversario, administrar esfuerzos y, en definitiva, autogestionarse un punto por encima que en campañas anteriores. No es una cabra loca que se impulsa a coces sin importar que detrás haya pared o aire. Al menos, en cuanto se le ha exigido un nivel de competitividad mínimo y potable. El Sevilla pudo hacer más, evidentemente, porque siempre se puede mejorar, pero de lo que no cabía duda es de que no vencería en un cuerpo a cuerpo, pues la envergadura, sobre el terreno de juego y sobre los maletines, suponen una franja insalvable para el 95% de los equipos europeos. El Madrid gana con arreones mortales porque condensa el veneno que no tienen los demás: se fortalece a sí mismo a base de debilitar al rival. Gana porque sería un fracaso, en términos lógicos, no hacerlo con esos empleados.

Por eso se le exige tanto y, también, por eso, se le critica tanto. Un fallo de Carvajal puede servir de tema de conversación durante la semana, una mala salida de Casillas —como ya saben— puede ser alimento de hienas más de un año y que Cristiano escupa es un síntoma claro de su mal estado de forma. Los fichajes tienen el objetivo de minimizar riesgos y conseguir resultados tan positivos que los fallos sean meras anécdotas, como alguno que otra de esta Supercopa que no se comentará por el alzamiento del torneo. Kroos, por lo pronto, junto a Modric, es una bendición divina con forma de llaves inglesas: cuidar de que todo, hasta el campeón de Europa, quede totalmente sujeto, atornillado.

Twitter: @Ninozurich

Como en los mejores matrimonios

RaaamosDurante la euforia uno se sume en la nada. No existe ni el tiempo, ni el espacio, ni las veces que braceas a tu alrededor, ni a quien golpeas en la eclosión. En la euforia no existe nada pero es el todo. Todo se vive en unos momentos y todo se experimenta con mayor efusividad cuando se llega al culmen. El cerebro humano funciona de una manera que no recuerda conceptos generales, sino instantes. Los grandes triunfos vienen a la mente en gotas minúsculas, en chispazos, en calambres que voltean el cuerpo y que lo hacen preso de las arritmias más intensas. Ayer, en Lisboa, había aficionados que celebraron los goles como si fueran esos muñecos hinchables erguidos por la fuerza del aire, propulsados por la espera de 12 años y 93 minutos, por la desesperación de la vuelta a empezar con las manos en la cabeza y el quiebro al destino en el último minuto. Propulsados por Ramos. Como en Múnich. Como en Polonia. Tuvo que ser él quien se adueñara de uno de esos instantes que por siempre electrificarán el pensamiento cuando se produce la Décima. La de Ramos.

En Ramos se produce esa ambigüedad de opiniones que sólo generan los grandes personajes, es decir, los grandes hombres. Tiende a tropezar para luego levantarse de un brinco y que todos miren hacia arriba para encontrar su figura. Ramos despertó tantos “Tenía que ser él” cuando su remate entró a gol porque respira, come y bebe madridismo. Y lo dice. Y lo muestra. Y lo recoge cuando lo pisotean, lo limpia y lo viste. Lo adora. Y lo ama. Por eso en su décimo año en el Real Madrid se le concede el título de líder natural en el vestuario y por ese ímpetu alcanzó el estandarte reservado para los perpetuos. Cuerpo, alma y espíritu hacia un escudo. Fue él.

Y también fue el Atlético de Madrid, el equipo que se apoderó de su propia euforia para encaramarla como blasón a su causa. Lo que el equipo de Simeone ha conseguido escapa del fútbol, es más, se expande a la vida. Es una doctrina aplicada a cualquier aspecto de la existencia, esto es, un ejemplo para las circunstancias de decadencia y flojera. Y su mayor triunfo no es llegar a la final de la Copa de Europa, ganar la Liga o enterrar el bipartidismo de un deporte que se volvía espeso y repelente, sino que bien merece el aplauso la consecuencia que vino tras esto: que todos acepten la idea y le den utilidad. El Atlético ha enseñado a vivir desde el compromiso y el esfuerzo. Y sus chispazos también se recordarán, siempre, como los que hicieron de una idea el estilo y que ese estilo sea admirado por todos los colores. Y, sobre todo, que sea respetado.

No fue suficiente porque la convivencia del Real Madrid y Europa es convulsa, como en los mejores matrimonios. De idas y venidas. De gritos y besos. De insultos y te quieros. De polvos extraordinarios que duran cinco años como discusiones que se alargan 32. En la casilla de salida, el Real Madrid sólo tiene dos opciones a la hora de empedrar el camino: o se gana o se fracasa. No hay conformidad en el camino a medias y el madridista sólo muestra satisfacción cuando, a pesar del retraso de la cita, de los dolores de cabeza y las noches en el sofá, de los gatillazos en domicilio ajeno y de la exigencia del campeón, a pesar de todo ello, Europa grita las dos palabras de las que germinó la institución, la muestra de que hay reconciliación, como en los mejores matrimonios, y que el placer es correspondido: ¡Hala Madrid!

Twitter: @Ninozurich