A falta de fútbol, soccer

07c8576f-b721-4822-842e-441b32a7b578-460x276En Manaos aún quedaba el aroma de uno de los mejores partidos del Mundial, el Inglaterra-Italia del pasado 14 de junio. Bajo el asfixiante ambiente amazónico se daban cita esta vez dos selecciones que no pueden ser más distintas: la competitiva Estados Unidos y la <<ronaldodependiente>> Portugal.

Los primeros minutos fueron para los lusos. Salieron en tromba intentando curar la sangrante herida que había abierto en su orgullo el 4-0 que les infligieran los alemanes hacía menos de una semana. Y empezaron bien. Un centro mal despejado de Veloso acababa en los pies de Nani, que tumbó con un amago a Howard (seguramente sin querer) y reventó la red.

Portugal solo extendió su dominio unos minutos más, hasta que los estadounidenses se sacudieron el miedo del cuerpo y comenzaron a jugar al soccer. Con un omnipresente Bradley iniciando la jugada desde atrás y ganando rápidamente metros para dar el último pase o en ocasiones, acabar la acción, EEUU empezó a ganar empaque y dispuso de dos llegadas antes del descanso gracias a los pases de Bradley, los movimientos de Dempsey, que estaba en punta, y con las llegadas constantes por banda derecha de Fabian Johnson. Éste, por cierto, se cebó hasta tal punto con el lateral izquierdo que había improvisado Bento, André Almeida, que el experimento solo duró hasta el descanso, para dar lugar a otro experimento.

Antes del medio tiempo, Postiga engrosó la lista de lesionados con un tirón en la parte posterior del muslo. Fue peor el remedio que la enfermedad, ya que esta lesión propició la entrada en el campo de Eder. Una suerte de Adebayor torpón al que parece que alguien le haya robado las habilidades al más puro estilo Space Jam.

En el descanso, Paulo Bento analizó el desastre que estaba siendo su mediocampo en tareas defensivas y metió en el césped a William Carvalho, al que todos queríamos ver, con la pega de que fue Veloso quien fue desplazado a un lateral izquierdo, dejando claro por qué abandonó esa demarcación hace ya muchos años.

La lentitud de Veloso y las ayudas más bien escasas de sus compañeros, propiciaron que EEUU diera su aviso más serio con una endiablada inmersión por banda de Fabian Johnson que ganó línea de fondo y dejó un excelente pase de la muerte a Bradley, cuyo remate sacó bajo palos Ricardo Costa.

EEUU estaba controlando el partido con un gran Jermaine Jones, y buenas llegadas por banda de Beasley y Johnson, pero el gol llegó cuando Jones cogió un mal despeje a la izquierda de la frontal del área, se acomodó el balón a la derecha y mandó un derechazo imparable al segundo palo de Beto, que poco o nada pudo hacer.

Portugal vagaba por el campo agarrándose a las intentonas de Moutinho y presenciando un festival de errores de Nani, que, aun jugando un partido horrible, fue el protagonista de la mayoría de las jugadas peligrosas del conjunto luso, incluido un tiro que Howard desvió al palo. A todo esto, Ronaldo, que había dejado algún detallito en la primera mitad, se movió por el centro del ataque en una clara muestra de lo lejos que está de un estado físico óptimo, llevándose un saco de golpes cada vez que iniciaba conducciones y fallando disparos que habrían ruborizado a su ‘yo’ del pasado.

En estas estaba Portugal (en estas, y con el tal Eder dando un espectáculo bochornoso), cuando marcó Clint Dempsey, arremetiendo con el pecho un excelente pase de Zusi y adelantando a los yankees en el marcador. Pero hechos ya los deberes, los de Klinsmann se resguardaron y emergió la figura de Cristiano Ronaldo.

Con Carvalho proporcionando algo más de empaque el mediocampo, Ronaldo pidió la vez y monopolizó las ocasiones de Portugal. EEUU se limitó a defender lo mejor que pudo, que no fue poco. Pero en el descuento, el extremo madridista puso un centro con su bota de oro a la cabeza de Varela, que entró como un bisonte al área de Howard y borró de la memoria colectiva la gran actuación del meta toffee y dejó un regusto amargo a los norteamericanos.

En la última jornada, un empate entre los amigos Klinsmann y Löw les mete a los dos en octavos de final. Mientras tanto, Portugal y Ghana se jugarán sus opciones en un duelo a muerte por la victoria, que solo les valdría si Alemania gana a EEUU, o si son los americanos quienes vencen con una renta aceptable.

Anoche, antes del partido, muchos eran los comentarios que leíamos de que estos americanos no juegan al fútbol, pero si lo que llamamos fútbol es lo que jugó Portugal, ya podemos empezar a llamarlo soccer. Y ya veremos cómo llamamos a lo que jugó Eder.

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